20 Osteopatía: Postura y bienestar


 

Osteopatía · 4 de agosto de 2026

Postura y bienestar: lo que tu cuerpo intenta decirte

Los hombros o, también ese punto entre las escápulas que cobra vida propia a partir de media tarde o, acaso, la tensión del cuello con su aparición repentina y que no se va..., hagas lo que hagas.

Muchas veces es el estrés o no, pero lo que es seguro es que nunca es solamente eso, lo que hace que muchas personas lleven aguantando el dolor y el malestar durante años, sin saber que tiene solución.

Llevo más de treinta años trabajando con pacientes y el cuerpo es una caja de sorpresas. La postura, a la cual no hacemos ni caso, es, quizás, la señal más honesta que tenemos.

Postura no es lo que crees

Muchas personas hablan de la postura y enseguida se piensa en la típica frase de "Ponte recto". En parte, es algo así, pero es sólo la punta del iceberg, porque lo que realmente importa, lo que realmente nos obliga a tener una postura y no otra, está en otro sitio, hay que mirar más hondo.

La postura no es otra cosa que el resultado de todo, porque la manera en la que te mueves desde siempre, tiene memoria propia, de lo que has sufrido, de hábitos repetidos en el tiempo, de las lesiones, unas "curadas" y otras que se quedaron sin resolver..., de todo ello y más, tu cuerpo lo guarda en la memoria y pasado el tiempo, después de tantas acumulaciones, tu cuerpo acaba hablándote de alguna manera.

No existe una "mala postura" que alguien elija tener. Existe una historia acumulada que el cuerpo refleja cómo puede.

Es por ello, que después de tantos años de experiencia clínica, me cueste entender la idea de que la única solución sea "corregirla". Sería muy fácil, corrijo la postura y todo solucionado. Esto no es así, la postura cambiará cuando cambiemos el motivo que ocasiona esa postura, nunca al revés.

El cuerpo compensa. Y eso tiene un precio.

Nuestro cuerpo, nuestro organismo, es fascinante, posee una increíble habilidad de adaptación. Si una "zona" no está trabajando como debiera, otra se hace cargo de su función llevando más peso, por ejemplo: si hay un músculo acortado (¿Por qué?) desde hace tiempo, los que están a su alrededor van a compensar su función. Esto conlleva que el sistema siga funcionando año tras año, sin síntomas claros, sin que pase nada. El problema es que las compensaciones tienen un precio, al cual no vemos de inmediato, es decir, esa "zona" compensatoria está teniendo más trabajo del que le corresponde y, con el paso del tiempo, acaba sobrecargada y es cuando aparece el dolor, aparecen las limitaciones o, incluso a veces, la manifestación es en un lugar completamente distinto desde donde se originó "el problema".

Un ejemplo que aparece con frecuencia en consulta

Una persona con lumbalgia persistente que ningún tratamiento ha terminado de resolver. En la exploración osteopática aparece una restricción en el tobillo, un esguince de hace cinco, seis años, "ya curado". Esa restricción alteró la mecánica de la pisada, la rodilla, la cadera. El dolor en la espalda era completamente real. Pero el origen estaba muy lejos de ella.

Esto es lo que quiero decir, toda postura cuenta una historia y hay que saber leerla, he ahí el punto clave de todo lo demás.

¿Qué NO es la postura?

Voy a dejar algo muy claro, que tengas la postura que tienes, en absoluto es culpa tuya.

Cuantas veces hemos oído, incluso en primera persona, a esa mamá: "Siéntate bien", "Fíjate en cómo andas, es raro como vas", "Ponte recto"...

Claro, estas posturas son reales y tienen sus consecuencias, pero absolutamente nadie tiene la postura que tiene porque quiere. Es un proceso que se adquiere lentamente en el tiempo, estoy hablando de muchos años y surge como respuesta de: el trabajo, el dolor, el estrés sostenido, las compensaciones que nunca se corrigieron... El cuerpo sigue adelante como sea.

No es culpa tuya. Eso primero y antes que nada.

Importante: corregir la postura de forma voluntaria sin resolver lo que hay debajo puede no servir de mucho o servir durante un tiempo y volver. El cuerpo vuelve a sus patrones conocidos si no se trabaja el origen.

Hay que dejar una cosa muy clara, que la postura no es la causa directa de todo lo que nos pasa, pero sí que es una parte muy importante y con consecuencias que actúa sobre el bienestar de una persona. A veces se tarda en reconocer que la postura está relacionada. Por ejemplo: esa fatiga que no desaparece por más que descansemos, esos dolores difusos que van y vienen, esas digestiones que no acaban de ser normales, esas cefaleas que siempre aparecen en el mismo sitio..., no son otra cosa que el idioma que utiliza nuestro cuerpo para decirnos que algo no marcha como debiera.

El enfoque desde la osteopatía

La osteopatía no ve a la postura como algo fijo que hay que enderezar, sino como un proceso dinámico en el cual se relacionan entre sí todas las estructuras del cuerpo.

La osteopatía analiza el comportamiento del sistema músculo-esquelético, en cómo se relaciona con el visceral y el craneal. Busca cuál es la restricción que obliga al resto a estar en tensión constante, casi nunca está donde duele. El dolor no es más que la consecuencia, el origen está en otro sitio, a veces, bastante lejos.

El tratamiento osteopático puede ayudar a liberar las restricciones que mantienen el cuerpo en desequilibrio postural, a recuperar rangos de movimiento que se habían perdido y a que la postura mejore desde dentro, sin correcciones forzadas desde fuera. No es un proceso inmediato ni igual para todo el mundo, pero cuando se trabaja el origen real, los resultados tienden a mantenerse.

Lo que sí puedes hacer mientras tanto

Si durante el día tienes posturas estáticas, es conveniente romperlas cada 45 minutos, aunque sólo sea para ir a beber agua.

Muchas veces se trabaja con el monitor del ordenador demasiado bajo o demasiado alto: el centro de la pantalla debería estar a la altura de los ojos.

Es muy importante sentir cómo se respira. De normal respiramos muy superficialmente y esto hace que el sistema nervioso simpático esté activo más tiempo del necesario.

Todo esto no va a resolver, en caso de que lo haya, el problema, pero reducirá la carga que llevamos tiempo acumulando sobre el sistema y le daremos a nuestro cuerpo un poco más de margen para la autorregulación.

Si llevas tiempo con molestias que se repiten, con patrones de dolor que mejoran y vuelven sin que nunca haya una causa del todo clara, puede tener mucho sentido hacer una valoración completa. No para que nadie te regañe por cómo estás sentado. Sino para entender qué está contando tu cuerpo y qué podría ayudarte de verdad.

¿Tu cuerpo lleva tiempo hablando sin que nadie lo escuche?

En el Centro de Osteopatía Salvador Caurín realizo una valoración osteopática completa de tu postura y de los patrones de tensión que pueden estar detrás de lo que sientes. Una exploración sin prisas, que busca el origen y no solo el síntoma.

Pide cita en centro-osteopatia.com o llama al 644 34 56 73.

Aviso legal: Este artículo tiene carácter exclusivamente divulgativo e histórico. Ante cualquier problema de salud, consulte con su médico.

Centro de Osteopatía, Posturología y Biomecánica Salvador Caurín D.O., S.L.

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