14 Acupuntura y dolor: qué pasa dentro


 

Acupuntura y dolor: cómo actúa sobre el organismo | Centro de Osteopatía Salvador Caurín

MTC · Acupuntura

Acupuntura y dolor:
cómo actúa sobre el organismo

Centro de Osteopatía Salvador Caurín · 23 de junio de 2026

Llevar años con dolor tiene algo de desconcertante. No porque duela —uno aprende a convivir con eso, de alguna forma, aunque nadie debería tener que hacerlo— sino porque llega un momento en que surge la pregunta de si hay algo más que se puede hacer. Si la fisio ya no da más de sí. Si los antiinflamatorios son un parche que se repite cada vez con menos margen y más efectos secundarios.

La acupuntura aparece ahí. A veces la recomienda alguien del entorno, otras veces uno la busca directamente sin saber muy bien qué esperar. Y la primera reacción suele ser de escepticismo. Agujas. Meridianos. Energía. No suena exactamente científico.

Tiene más de 2.500 años de historia clínica. Eso no la convierte en infalible ni en solución universal, claro. Pero en los últimos años, con resonancia magnética funcional, con PET, con metaanálisis publicados en Elsevier o ScienceDirect, lo que pasa cuando esa aguja entra en el cuerpo ya se puede observar. Medir. Discutir con datos. Y ese cambio importa.

Qué es la acupuntura, antes de entrar en mecanismos

La Medicina Tradicional China parte de una idea que a la biomedicina occidental todavía le cuesta digerir: que el cuerpo es un sistema vivo donde la energía —el Qi— circula por canales concretos llamados meridianos, y que cuando esa circulación se bloquea o se desequilibra, la persona enferma. Es una forma de entender el organismo radicalmente distinta. No mejor ni peor. Distinta.

Lo curioso —y esto es algo que merece pararse a pensar— es que muchos de esos puntos de acupuntura que la MTC describió hace milenios coinciden, con bastante precisión, con zonas donde hoy la neurociencia identifica alta densidad de terminaciones nerviosas y tejido conectivo activo. No siempre. No con perfecta superposición. Pero la coincidencia es demasiado frecuente para descartarla como casualidad.

Quien practica MTC-Acupuntura hoy no trabaja solo con tradición. Trabaja con una técnica que tiene base fisiológica documentada y que la Organización Mundial de la Salud reconoció en 1979 como efectiva para unas 50 enfermedades y desórdenes. El respaldo institucional ya no es anecdótico. Aunque queda mucho por investigar, que también.

"La acupuntura es hoy una técnica de neuromodulación. Lo que sucede al insertar la aguja involucra mecanismos complejos en diferentes niveles del sistema nervioso central y periférico."

Revista Médica Clínica Las Condes, 2019

Qué ocurre en el sistema nervioso cuando se inserta la aguja

La aguja entra. Desde fuera no parece que ocurra gran cosa.

Pero los tejidos del entorno responden. Se activan ciertas fibras nerviosas, las cuales son las responsables de conducir las señales de dolor y temperatura, y esa activación —que a primera vista suena a lo contrario de lo que uno querría cuando ya convive con dolor— lo que pone en marcha es una cadena de respuestas inhibitorias. El sistema nervioso recibe el estímulo y contraataca, en cierta forma, con sus propios mecanismos de regulación.

El efecto más estudiado de todos es la liberación de opioides endógenos. Endorfinas, encefalinas, dinorfinas. El cuerpo tiene su propio sistema analgésico y la acupuntura parece activarlo. Investigaciones de Mayer y colaboradores lo demostraron de forma bastante directa: administraron naloxona —una sustancia que bloquea los opioides— y el efecto analgésico de la acupuntura desapareció. No se redujo. Desapareció. Eso confirma que esos opioides endógenos están implicados de manera central, no como efecto secundario sino como parte del mecanismo.

Y luego hay más cosas, que tampoco conviene simplificar. Serotonina. Adenosina, un derivado del ATP con propiedades antiinflamatorias que se libera localmente en la piel como respuesta a la punción. El sistema nervioso autónomo también se ve afectado, con cambios en el equilibrio entre su rama simpática y la parasimpática. No es un único mecanismo limpio y ordenado. Es una cascada, y todavía no se conoce del todo.

Lo que muestra la neuroimagen

Estudios con PET y resonancia magnética funcional han documentado que la estimulación por acupuntura genera cambios en múltiples zonas del cerebro: hipotálamo, sistema límbico, tálamo, zona somatosensorial, ganglios basales. La activación del hipotálamo y del núcleo accumbens —parte del sistema antinociceptivo descendente— junto con la desactivación de áreas límbicas asociadas a la percepción del dolor representan un mecanismo neurofisiológico bien registrado. No es teoría. Son imágenes. (Fuentes: Scielo · Revista Internacional de Acupuntura, Elsevier)

El De-Qi: esa sensación que tiene nombre propio

Hay algo que en acupuntura se llama De-Qi. Ocurre cuando la aguja alcanza el punto correcto, y es difícil de describir para quien no lo ha vivido. Un hormigueo, una pesadez, a veces como si algo pulsara alrededor de la aguja. No es dolor exactamente. Es otra cosa. La primera vez desorienta un poco.

En la práctica clínica clásica se considera imprescindible. Sin De-Qi, no hay tratamiento real. Y lo que la neuroimagen ha mostrado confirma que tiene sentido: es justo en ese momento cuando se activan las vías del hipotálamo y el sistema límbico asociadas al efecto analgésico. Sin esa respuesta, el resultado puede ser significativamente menor.

Esto importa porque hay personas que hacen acupuntura y no notan nada especial, y otras para quienes el De-Qi es inmediato e intenso. No tiene que ver con la sugestión ni con el placebo. Tiene que ver con cómo cada sistema nervioso responde. No es igual en todo el mundo.

En qué tipos de dolor podría tener un papel complementario

La evidencia no es uniforme. En unas condiciones hay más estudios, más sólidos y con mayor consistencia. En otras los datos son más limitados o directamente contradictorios. Ser honesto con eso es parte de hablar de acupuntura con rigor.

Donde sí hay un cuerpo de evidencia consistente —revisiones sistemáticas y metaanálisis con criterios metodológicos rigurosos, publicados en revistas científicas indexadas— es principalmente en el dolor crónico musculoesquelético. Una revisión sistemática publicada en Medicina Clínica (Elsevier, 2016) concluye que la acupuntura cuenta con suficiente respaldo para ser considerada en el abordaje complementario del dolor crónico en condiciones como:

Cervicalgias y lumbalgias crónicas — Especialmente el dolor que se mantiene en el tiempo y no responde bien al tratamiento convencional aislado.
Cefaleas y migrañas — Con estudios que apuntan tanto al tratamiento del episodio agudo como a reducir la frecuencia de su aparición.
Artrosis y dolor articular — Con evidencia de mejora en la calidad de vida y reducción de la intensidad percibida del dolor.
Fibromialgia — Como apoyo complementario al tratamiento médico, no como sustituto.
Epicondilitis y tendinitis — Dolores musculoesqueléticos por sobreuso que se enquistan y no acaban de resolverse.
Dolor orofacial y odontológico — Una de las indicaciones más antiguas y también de las más estudiadas desde hace décadas.

Posición de la OMS

La Organización Mundial de la Salud clasifica la acupuntura como segura y efectiva para condiciones como lumbalgias, cervicalgias y artrosis, basándose en evidencia de alto nivel. Lo hizo por primera vez en 1979 y ha ido actualizando su posición. Actualmente reconoce su indicación en al menos 49 afecciones, con especial énfasis en el manejo del dolor agudo y crónico. (Fuente: OMS · revisión sistemática, 2025)

Cómo es una sesión en la práctica

La mayoría de las personas llegan pensando que va a doler mucho. Casi nadie se va con esa misma impresión.

Las agujas son finísimas. Mucho más que cualquier aguja de extracción de sangre, por poner una referencia conocida. Se insertan en puntos específicos —la OMS tiene catalogados 409, aunque en una sesión habitual no se usan más de 12— y se mantienen entre veinte y treinta minutos. Material de uso único, condiciones de asepsia. Eso no varía.

La selección de los puntos depende de muchas cosas que no siempre son evidentes. El tipo de dolor, su localización, si es agudo o crónico, si tiene componente inflamatorio o es mecánico. Dentro de la MTC también entra en juego el estado general del paciente, su diagnóstico energético, aspectos que van más allá del síntoma concreto y que al principio pueden parecer extraños pero tienen su lógica interna.

Una cosa que conviene tener clara antes de empezar: la acupuntura no diagnostica. Para cualquier dolor crónico tiene que existir un diagnóstico médico previo. Y si durante las sesiones aparece algo que no encaja —dolor nocturno, pérdida de fuerza, síntomas que no mejoran o que van a peor—, hay que consultar con el médico. Sin demora.

Por qué el dolor crónico va más allá del tejido

Hay algo que durante mucho tiempo no se explicaba bien y que ahora sí se entiende bastante mejor. El dolor crónico no siempre tiene que ver con una lesión activa. A veces el tejido está bien. O relativamente bien. Y el dolor sigue ahí, sin una causa estructural que lo justifique del todo.

Lo que ocurre en esos casos tiene que ver con cómo el sistema nervioso aprende. Hay un proceso que se llama sensibilización central, en el que el sistema nervioso se vuelve progresivamente más sensible al dolor, hasta responder de forma desproporcionada a estímulos que antes no generaban ninguna respuesta. La fibromialgia es el ejemplo más conocido. Pero ocurre también en muchos casos de lumbalgia crónica, cefalea tensional mantenida, dolor cervical que no termina de resolverse aunque las pruebas de imagen no muestren nada grave.

El cuerpo aprende a doler. Y eso es mucho más difícil de abordar que una lesión concreta con localización clara.

La acupuntura, según lo que los estudios describen, podría actuar sobre esos mecanismos inhibitorios descendentes del dolor, ayudando al sistema nervioso a recuperar cierto umbral. No borra la sensibilización de golpe. No es una solución rápida ni definitiva, y sería irresponsable presentarla como tal. Pero para alguien que lleva tiempo sin encontrar respuesta a un dolor que no tiene una causa estructural evidente, es una vía que merece explorarse con un profesional.

"La acupuntura actúa sobre los procesos de sensibilización central y periférica asociados al dolor crónico, con efectos sobre el sistema nervioso periférico y central."

Revista Internacional de Acupuntura, Elsevier (Síntesis de evidencia científica, 2018)

¿Quieres saber si la acupuntura podría encajar en tu caso?

En el Centro de Osteopatía Salvador Caurín hacemos una valoración inicial para entender tu situación y orientarte sobre qué abordaje complementario tiene más sentido para lo que necesitas. La acupuntura es una herramienta dentro de un enfoque integral. Si tienes dudas, el primer paso es la consulta.

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Aviso legal: Este artículo tiene carácter exclusivamente divulgativo e histórico. La acupuntura es un tratamiento complementario que no sustituye al tratamiento médico ni a la valoración de su especialista. Los contenidos de este artículo no constituyen diagnóstico ni recomendación terapéutica individualizada. Ante cualquier problema de salud, consulte con su médico.

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