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Osteopatía · 9 de junio de 2026
Dolor de espalda:
causas y abordaje osteopático
La espalda duele. A casi todo el mundo, en algún momento.
A veces es algo puntual: un mal gesto, una noche en mala postura, un día cargando más de la cuenta. Eso se va. El problema empieza cuando no se va, cuando una molestia que iba a durar unos días lleva semanas, o meses, o ya nadie recuerda exactamente cuándo empezó. La espalda duele de muchas maneras distintas y por razones muy distintas también. Y entender por qué duele —no solo dónde— es el primer paso para poder hacer algo con ello.
Un problema que afecta a casi todos
El 80% de la población española sufrirá algún episodio de dolor de espalda a lo largo de su vida. La lumbalgia es el segundo problema crónico de salud más frecuente en España, con una prevalencia del 18,5%, según los datos del Sistema Nacional de Salud (2017), solo por detrás de la hipertensión arterial.
El perfil más afectado no son los mayores, como suele pensarse: el 63,5% de los casos con dolor crónico de espalda tiene entre 35 y 54 años, según el Barómetro del Dolor Crónico de la Fundación Grünenthal (2024).
El 12,5% de las bajas laborales en España están relacionadas directamente con el dolor lumbar, lo que supone pérdidas de más de 9.000 millones de euros al año para el sistema sanitario. (SNS / Fundación Grünenthal)
No es un problema menor ni una queja exagerada. Es uno de los motivos de consulta más frecuentes en cualquier ámbito sanitario, y uno de los que más afecta a la calidad de vida de quien lo padece.
Por qué duele la espalda: más causas de las que parece
El dolor de espalda no tiene una sola causa. Esa es, quizá, la primera cosa importante que hay que entender. Puede venir de los músculos, de las articulaciones, de los discos intervertebrales, de los nervios, de las fascias, de las vísceras. O de una combinación de todo eso a la vez, que es lo más habitual.
Contracturas musculares por sobrecarga, estrés o posturas mantenidas durante horas.
Hernias o protrusiones discales que pueden comprimir raíces nerviosas y generar dolor irradiado.
Bloqueos articulares en las pequeñas articulaciones de la columna o en las articulaciones sacroilíacas.
Artrosis vertebral con pérdida progresiva de espacio entre vértebras y rigidez articular.
Causas viscerales: problemas renales, digestivos o ginecológicos que se expresan como dolor lumbar sin lesión estructural en la columna.
Tensión miofascial acumulada en el tejido conectivo, asociada a estrés crónico y sobrecarga postural.
Y luego está algo que desconcierta mucho a quien lo vive: el dolor que no tiene una causa estructural clara. El estudio EPISER de la Sociedad Española de Reumatología documenta que en la gran mayoría de lumbalgias crónicas no puede atribuirse la causa a ninguna lesión específica. La resonancia no muestra nada alarmante, o muestra algo que no parece suficiente para explicar tanta intensidad. Eso no significa que el dolor sea imaginado. Significa que hay más cosas en juego de las que una imagen puede mostrar: el sistema nervioso, la historia de tensiones acumuladas, el estrés, la postura mantenida durante años.
"Duele, pero no hay nada en la imagen." Esa frase la escucha Salvador Caurín con frecuencia en consulta. No significa que el dolor sea inventado. Significa que hay que mirar de otra manera.
El abordaje osteopático: mirar el cuerpo como una unidad
La osteopatía parte de un principio que parece sencillo pero que cambia bastante el enfoque: el cuerpo es una unidad. El dolor no siempre está donde falla algo. Y lo que falla no siempre está justo donde duele.
En el dolor de espalda esto es especialmente relevante. La zona lumbar, por ejemplo, recibe tensiones de muchos sitios distintos: de los pies y los tobillos, de la pelvis, del diafragma —que está mucho más conectado a la espalda de lo que nadie diría a simple vista—, de las vísceras abdominales, de los hombros y el cuello. Un bolso cargado siempre del mismo lado durante años. Una caída antigua de la que nadie se acuerda ya. Una época larga de estrés que el cuerpo guardó en algún sitio y que nunca devolvió del todo.
La valoración osteopática no empieza en la zona que duele. Empieza por la persona entera. Se explora la movilidad global de la columna y de la pelvis, la relación entre las distintas regiones de la espalda, la tensión del tejido conectivo, la movilidad visceral si hay indicios de que puede estar implicada. El objetivo es entender qué podría estar manteniendo el dolor, no solo dónde está localizado.
El tratamiento es manual y se adapta a cada caso: técnicas articulares para recuperar movilidad en articulaciones bloqueadas, trabajo miofascial para liberar tensiones en el tejido conectivo, técnicas de energía muscular, abordaje visceral cuando está indicado. Todo sin aparatos, sin corrientes. Y sin manipulaciones bruscas —eso también conviene aclararlo, porque es uno de los miedos más frecuentes en personas que nunca han ido a un osteópata.
Lo que dice la evidencia
La revisión de Cochrane Iberoamérica concluyó que la osteopatía cuenta con la mayor evidencia disponible precisamente para el tratamiento del dolor lumbar, tanto agudo como crónico, y también para el dolor cervical. El grado de certeza es entre moderado y bajo —los propios autores señalan la necesidad de más investigación de calidad—, pero también destacan que es una disciplina segura, con una tasa mínima de efectos adversos reportados.
La osteopatía no sustituye al diagnóstico médico ni al tratamiento que el especialista considere necesario. Podría funcionar como abordaje complementario, y muchas personas la valoran cuando llevan tiempo buscando respuestas sin encontrarlas del todo en otros enfoques.
Cómo es la primera visita
Empieza con una conversación larga. Eso siempre, antes que nada. ¿Cuándo empezó el dolor? ¿Qué lo empeora? ¿Hay posturas que alivian? ¿Hubo caídas, operaciones, épocas muy cargadas? Todo cuenta, también lo que parece no tener relación con la espalda. De hecho, muchas veces es precisamente ahí donde está la clave.
Después viene la exploración manual y el tratamiento. Cada sesión se adapta a lo que el cuerpo necesita ese día. Los resultados no son iguales para todo el mundo ni llegan al mismo ritmo: el tiempo que lleva el dolor, el estado general de salud, la historia de cada persona, todo eso influye en cómo evoluciona. Muchas personas refieren mejora progresiva en la movilidad y en la intensidad del dolor tras varias sesiones. Otras necesitan más tiempo o combinar enfoques.
Lo que sí tiene sentido plantearse, cuando la espalda lleva meses o años dando problemas, es no seguir esperando a que se pase sola.
¿Llevas tiempo con dolor de espalda sin encontrar respuesta?
En el Centro de Osteopatía Salvador Caurín D.O. realizamos una valoración osteopática individualizada para entender qué podría estar manteniendo tu dolor y qué abordaje podría ayudarte.
📞 +34 644 34 56 73 · 🌐 centro-osteopatia.com
Tratamiento complementario. No sustituye al tratamiento médico ni a la valoración de su especialista.
Fuentes consultadas
- Sistema Nacional de Salud. Encuesta Nacional de Salud de España 2017. Ministerio de Sanidad, 2019.
- Sociedad Española de Reumatología. Estudio EPISER: Impacto poblacional del dolor lumbar en España. 2002.
- Fundación Grünenthal / Observatorio del Dolor, Universidad de Cádiz. Barómetro del Dolor Crónico 2024.
- Organización Mundial de la Salud. Lumbalgia. Nota descriptiva. 2023.
- Cochrane Iberoamérica. ¿Es efectiva la osteopatía para aliviar el dolor? Revisión sistemática. 2022.
Aviso legal: Este artículo tiene carácter exclusivamente divulgativo. La información aquí contenida no constituye consejo médico ni sustituye al diagnóstico, tratamiento o valoración de ningún profesional de la salud. Ante cualquier problema de salud, consulte con su médico.
Centro de Osteopatía, Posturología y Biomecánica Salvador Caurín D.O., S.L.
centro-osteopatia.com · +34 644 34 56 73
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